Black Rock es una empresa que ofrece servicios de administración de activos a las empresas, desde una perspectiva de administración de riesgos y asesoría. Es la compañía de inversión y administración de capital privado más grande del mundo, y cotiza en la bolsa de valores de Nueva York.
La compañía ha operado en América Latina por casi 30 años, siendo Axel Christensen el director de Estrategia de Inversión para el territorio. En una de sus más recientes entrevistas, ha expuesto una postura optimista con respecto a las oportunidades de invertir en la Argentina, sobre todo en las industrias relacionadas con las materias primas como hidrocarburos, explotaciones agroindustriales, etc.
El problema que plantea el estratega con respecto al mercado local argentino es que para los inversionistas globales resulta una difícil tarea ingresar, como consecuencia de las inestables condiciones financieras que se presentan en el país. Algunos de los aspectos que menciona son las “restricciones cambiarias” y “el hecho de que muchos inversionistas pivotean en torno a un índice de referencia.”
De todas formas, Christensen sigue sosteniendo que a pesar de las dificultades que presenta el mercado, y de que la Argentina no se encuentre en el principal índice, los inversionistas nunca han perdido el interés y visión respecto de las oportunidades, y que existen maneras de buscarlas y acceder a ellas a través de canales un poco más indirectos. Que los interesados puedan invertir en Argentina “va a requerir de una mejoría en las condiciones de acceso”, agrega para reforzar la idea de que existe interés en el mercado local.
Con respecto a la confianza y credibilidad en el mercado, señaló que, por el lado de la deuda pública, “el recuerdo del proceso de reestructuración de deuda sigue estando muy fresco. Son elementos que impactan en el apetito y quizás la inmediatez del interés en cuanto a invertir en Argentina “.
Los notables aumentos de la inversión en el sector de tecnología, ha dejado a la Argentina como un importante proveedor de materia prima de varios unicornios de tecnología (empresas tecnológicas que hayan alcanzado un valor de mil millones de dólares), por lo que, según menciona Christensen, inversionistas de otros segmentos comienzan a mirar al sector con mucho más interés.


